Con nombre y apellido pero muy a la ligera

¿Qué pasará sin por fin le llamas? ¿Se presentará ante ti? ¿Será un enorme monstruo que te engullirá sin pensárselo dos veces?

No te escondas. Mírale a los ojos y di con voz bien alta y clara: “Eres un cabrón, tú mataste mi ilusión. Prepárate a morir”.

Y más soldados se unirán a la batalla porque creerán en tu lucha. Aunque tú no lo sepas, eres una audaz guerrera, da igual que estés vestida de princesa.

Después del combate daréis una fiesta. A pesar de estar repletos de heridas.

Cuando hayan pasado muchos años estarás mirándote al espejo mientras cepillas tu larga melena. Te pondrás tu corona con orgullo.

Tienes más ganas de pelea.

Sara 🙂

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mAmmA miA

Perdón por ser tan “depre” en las cosas que escribo. Acabo de repasar mis últimas entradas y se nota que no estaba en mi mejor momento… Supongo que las crisis existenciales son algo común en los veintitantos.

He madurado bastante (y lo que me queda aún) durante estos años, y entiendo que ese espíritu risueño que tenía al empezar el blog se ha apagado un poco ahora que me enfrento al futuro cara a cara. Es normal. O eso quiero decirme a mí misma. Siento que tengo el botón creativo en standby hasta que vuelva a encarrilarme. Ahora tengo que buscar un trabajo, preocuparme por qué quiero hacer con mi vida, mientras tengo una mosca detrás de la oreja todo el día que me susurra “dedícale más tiempo a tu arte”. Pero lo cierto es que aunque esté inspirada es como que no soy capaz de dar el paso.

Lo que sí que tengo que reconocerme a mí misma es que lo intento. Siempre lo intento. Fatal, es verdad, pero lo hago. Supongo que es una manera muy tímida de llamar a un montón de puertas del futuro que me gustan y esperar a que una se abra.

Sara 🙂

Pd: ¿Tienes algún consejo para las crisis existenciales creativas? Ahora hay demasiado tiempo para crear y parece que es una obligación. El otro día leí una frase en Twitter que decía “Estamos en una pandemia, no en un test de productividad”.

Pd 2: Hablando de eso, ¿qué tal llevas la cuarentena? Yo era de esas payasas que decía “Esto es sólo es un resfriado, no exageréis”. Y míranos ahora xdd Al menos puedo dedicarle horas y horas a a ver por cuánto venden los japoneses los nabos en sus islas del New Horizons. Es todo un mundo.

Pd 3: El título de la entrada está inspirado en este vídeo, que ha estado sonando mientras escribía y que siempre me pone de buen humor.

Compartir mierdas es sororidad de la buena

Bastante debería tener con mi propia cabeza como para encima buscar más nubes negras.

Pero la intuición no me separa de ellas. Me fío mucho de mis sensaciones, de lo que me transmite mi corazón unas milésimas antes de tomar una decisión. Y como está muy conectado con mi instinto de supervivencia suelo hacerle caso cuando no sé qué hacer.

Como decía, dejo que los nubarrones se acerquen a mí. Incluso me coloco debajo de ellos y permito que precipiten sobre mi cabello.

Salgo empapada, y cuando estoy tratando de quitarme el vestido que tengo pegado al cuerpo, me pregunto por qué sigo sometiéndome a esto una y otra vez.

Las conozco desde hace años, y sé de buena fe que no son solo nubes, sino también cielos amplios y llenos de colores. Unos son morados, cariñosos y valientes. Otros son de un verde relajante y sereno, pero llenos de pasión. Los nocturnos también son mis favoritos, porque me permiten contar estrellas que han permanecido colgando toda mi vida.

Hay nubes con las que no me importa empaparme sin parar.

Espero a que pare de llover…

Y luego contemplo la magia de un firmamento que se ha mostrado vulnerable.

Sara.

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Mi Amor Moderno ♥

Una psicóloga no debería decir a la ligera “soy bipolar”. Pero mi madre me dio a entender el otro día que parecía que lo era. 

Hicimos un viaje en coche de tres horas y, aunque pasé gran parte con el cerebro echando humo, lo recuerdo con mucho cariño. Hablábamos de que tengo bajones muy grandes y luego subidones de la leche, y que tengo que aprender a vivir la neutralidad.

En relación a todo esto, hay un capítulo de la serie Modern Love con el que me sentí súper identificada (lo protagonizaba Anne Hathaway, una súper razón para verlo). Su personaje es una chica muy cantarina que quiere que su vida sea La La Land y se enamora en un supermercado. No cuento más.

Se me acaba de ocurrir que de tener la oportunidad de escribir una historia para Modern Love trataría como aprendo a amarme a mí misma. No sería una trama de dos personas, sino yo-conmigo. Tendría una paleta de color azul, rosa, gris, marrón claro y burdeos. Y el cielo estaría nublado. Habría una escena en un café, sin duda. A lo mejor todo ocurriría entre el café y un (mi) apartamento. Los momentos mental breakdown serían muy sutiles, más bien metafóricos. Y acabaría con que me miro a mí misma en el espejo y tengo una conversación con mi reflejo y acabamos abrazados. Y al final sonaría Not what I meant de dodie y Lewis Watson.

A lo mejor redacto el guión y lo comparto por aquí. Por ahora dejo una especie de collage conceptual.

Amazon Prime: mi idea está disponible (la remuneración es que la protagonizaría yo).

Lector: si tienes contacto con el mundo audiovisual, échame un cable :)))))))

 

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El tiempo que compartimos con nuestras amigas es sagrado y nunca será suficiente. Para que lo disfrutes aún más te dejamos algunas cafeterías cool de CDMX.#coffe #coffetime #coffeeholic #ladiestime #girls

 

Make Your Home More Awesome With 13 Our Vintage Eclectic Decorating Ideas – Home and Apartment Ideas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sara.

Nueva declaración pública de odio a mi blog

No me gusta el nombre del blog. Creo que ya lo he dicho. Me parece un poco gilipollas. De chica gilipollas. Que no digo que no lo sea, ¿eh? Es sólo que me gustaría que fuese algo que no me inspirara eso. Preferiría una idea más elegante y sofisticada. Porque creo que es la imagen que quiero reflejar.

Estoy agradecida a este espacio por el tiempo que lleva junto a mí. He pasado casi cinco años escribiendo aquí mis inquietudes, mis aprendizajes y mis intentos de poemas. Y ahora creo que he cambiado bastante. Sigo siendo yo, pero con otros matices.

No sé por qué cuento esto. Supongo que porque me apetece. Y llevo ya casi tres párrafos de oraciones súper cortas y lo siento, así que voy a intentar alargar esta para que no parezca que no sé cómo crear frases de más de siete palabras.

Sé escribir muchas más cosas. Puedes contratarme para que escriba un guión, por ejemplo. O una carta que te haga llorar. Lo que pasa es que en esta última tardaré más porque me pasaré el 95% del tiempo pensando “¿esto lo escribo porque sé que es emotivo o porque realmente creo en ello?”. Es la parte mala de haber leído mucho, que a veces pierdes la parte más inocente y genuina.

Ya no se me ocurre nada más que decir. ¿Qué tal os va la vida? ¿todo bien? Si me das una idea para escribir, lo intentaré. También me gustaría subir vídeos. Sin embargo:

  1. Me da vergüenza que me encuentren.
  2. Es como que nunca me pongo a ello porque pienso que es un poco patético.

Y a lo mejor lo es, pero cuando veo a mis “creadoras de contenido” (un eufemismo, por cierto, un poco imbécil) me da envidia porque creo que, al fin y al cabo, están haciendo uso de una herramienta que te permite desarrollar al 100% tu creatividad. Y yo siempre me quejo de que no me estoy dedicando al arte.

Bueno, podría decirse que soy bloguera ocasional. Y que tengo algún que otro seguidor leal. De eso estoy orgullosa.

Muchos besos.

Sara.

 

Los vecinos pesados.

Han venido esta tarde a mi casa a tomar el café.

Casi nunca les abro la puerta. No me dan pena, ¿eh? Son un grupo de agonías. Y sus hijos gritan, lloran y corretean.

No me hagáis que hable más de ellos, por favor. Quedemos en que son unos vecinos ruidosos.

Hace unos años me empezó a dar muchísima vergüenza que los viesen conmigo. Los vecinos de mi barrio son súper refinados. Por aquel entonces, se me metió en la cabeza que también quería ser una chica sofisticada.

Y me daba mucho miedo que pensasen que era inferior.

Los pesados se dieron cuenta de que les ignoraba y cada vez eran más insistentes en llamar mi atención. Un día incluso se pusieron a tirar piedras a las ventanas de mi casa. Meses y meses de obras hicieron falta para arreglar los desastres que provocaban cada semana.

Total, que no me preguntéis por qué, pero últimamente los invito a merendar. Prefiero que vengan de vez en cuando y que me dejen en paz el resto del tiempo.

Nada más entran por la puerta de mi casa pongo los ojos en blanco, diciéndome a mi misma “¿Es que eres tonta?”. 

Me caen mal, es cierto. Pero me avisan cuando ponen el mercadillo del barrio de al lado. Si digo que no me apetece ir, empiezan a insistir una y otra vez “¡vente, vente, vente! ¡Luego te vas a arrepentir!”. 

Saben lo mucho que me gusta ese mercadillo.

Ellos se vienen conmigo (por supuesto), y eso me molesta hasta límites insospechados. Aunque es verdad sin ellos nunca iría.

Poco a poco aprenderé a quererlos.

 

Sara.

Hola (después de cinco mil años)

Llevo tantísimo tiempo sin publicar… Supongo que porque pienso que nadie me va a leer. Y luego porque pienso que hay gente que me va a leer.

Parece ser que no quiero ni una cosa ni la otra, así que termino por no escribir.

Creo que es miedo a que mis pensamientos queden “publicados”, y que todo el mundo tenga el derecho a verlos y comentar. Aunque tampoco es que tenga tanto tráfico en el blog. La entrada que más se lee es una reseña de un libro random que por lo visto tienen que leer todos en el instituto🤷‍.

¿Pasa algo por poner emoticonos? Es como traicionar a la escritura, ¿verdad?

Lo cierto es que los emoticonos enriquecen el texto, pero es un atajo para no tener que currártelo tanto.

Yo no podría vivir sin emoticonos. O sin memes. Son un vehículo de expresión con un matiz cómico, que llenan mis conversaciones de felicidad. Tanto es así, que a veces estoy hablando con alguien (en persona) y se me viene a la cabeza el sticker que adjuntaría a mi frase. Es muy curioso cómo evoluciona el lenguaje…

Mi profesora de Psicopatología del Desarrollo nos habló de que la gente con dificultades en el habla utiliza una especie de emoticonos que están estandarizados, y hay una aplicación que los dice en voz alta, así que pueden comunicarse con imágenes.

Este es mi pensamiento de hoy.

Ha tenido un estilo muy de escritura automática, con muchas cursivasalgunos anglicismos. Espero que sirva para romper con la monotonía que a veces acompaña al verano.

Un saludo.

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Sara.