El timo de Delfos

 

 Unas putas cadenas.

Se retuercen por todo tu cuerpo. Arañan tus costillas. Se enrollan alrededor de tus muñecas, cuello y tobillos.

El cielo se vuelve naranja oscuro y comienza a escupir rayos y truenos.

Putas. Putas. Putas. ¿Por qué lo dijiste, Sara?

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Fuente imagen:  vhspositive.tumblr.com

 

Sara.

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He aquí la cuestión…

Realmente, no sé en qué situaciones hay que intervenir. A veces he visto a alguien en apuros y me he quedado mirando desde la distancia, como un estúpido pasmarote. Mi cerebro no ha parado de debatirse entre el ayudo/no ayudo. Es raro. Porque si no haces nada te sientes como una mala persona, como alguien demasiado vergonzoso o inútil para prestar auxilio. Pero si prestas ayuda puedes molestar a quien está mal, y específicamente es esa persona quien te interesa que se encuentre mejor, ¿no?

A mí me ha pasado muchas veces, que me ha dado una bajada de tensión y me he tenido que tumbar en el suelo. Entonces ha empezado a venir gente y más gente ofreciéndose a comprar una botella de agua. En serio, todo el mundo quiere darte agua cuando estás mal, y eso está genial porque es un placebo muy efectivo, y te hace sentir cuidado.

Lo que ocurre es que cuando una multitud se aglomera y no para de preguntar puedes sentirte agobiado, porque tú te estás muriendo y te ves obligado a decir “no, me encuentro mejor”. Una leche. Te sientes fatal y sólo quieres cerrar los ojos y desaparecer.

Se me había ocurrido escribir sobre esto porque el otro día me encontré ante una situación así y me sentí súper mala persona porque no hice nada al respecto para no molestar. Luego llegué a casa y pensé “joder, Sara, eres una incompetente”.

Y, no sé, quizás lo soy. Pero no pasa nada. O sea, ahora no quiero que nadie se encuentre en la misma disyuntiva de si ayudarme o no.

Sara.

   Fuente imagen: yourfriendzz.tumblr.com

Miedo

 

Es febrero y aún no he aprendido.

Sois complejos. Resulta aburrido. 

Yo también soy difícil. Y egoísta.

No quiero que tengáis otra vida. 

Ridícula. Caprichosa. Una niña insolente.

¿De qué habláis cuando no estoy presente?

Suelo escribir en metáforas que alivian el dolor. 

Poemas misteriosos que no riman y que son medicinas.

Debo aceptarlo, ¿por qué tanto miedo al temor?

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Fuente imagen: i-alwayslikedstrangecharacters.tumblr.com

 

Sara.

Santuario

 

Fuentes de té, menta poleo. Camino de velas aromáticas, esencia de lavanda.

Inspira calma, expira al juez.

Iluminación tenue, paredes de vainilla.

Om ah hum.

Sinfonía independiente, agradable compañía.

Hojas verdes y frutos rojos en cuencos de artesanía.

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Fuente: http://marloesdevries.tumblr.com/

Sara.

Tengo ganas de estar en casa

 

No me supera el asustadizo violeta.

Da lo mismo. Quien me cae mal no es importante.

Me apetece una taza de té con miel. Dibujar girasoles con acuarelas, como en los libros de botánica.

Admirar una gala.

Cierro los ojos. Llevo un pijama suave y abrigado, calcetines de ositos.

Ha terminado el examen. Abrazo a mis amigos.

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Fuente imagen: https://liquidtearss.tumblr.com/ 

 

Sara.

Estrellas de arriba, nudos de abajo

 

estrellas

Fuente: http://heartsnmagic.tumblr.com/

 

Me empujan alto, hacia el cielo.

 Veo una red fina pero dolorosa. Al saltar choco con ella.

¿Prefiero permanecer en la tierra atando nudos? Es más fácil y placentero.

Arriba duermen las estrellas brillantes. Si me elevo lo suficientemente alto conseguiré colgarme de alguna. Iré escalando, apoyada en los astros.

Descenderé repetidas veces para hacer nudos. Uno. Dos. Tres nudos. Ya estoy más tranquila.

Impulsadme de nuevo, amigos. Quiero recorrer la noche estrellada.

 

Sara.

Algo es algo

James y Gwen conversan sentados en el césped de los jardines de los alrededores de su facultad. Han decidido saltarse la clase. Todavía es pronto y no ha salido del todo el sol, así que hace un poco de frío. Ambos admiran las tonalidades cálidas del cielo, un tanto irónicas respecto al clima. Toda la actividad se concentra en las aulas; en el jardín reina un silencio sereno, únicamente acompañado por la suave melodía de los gorriones. De vez en cuando observan algún coche correteando por el campus, recordándoles que realmente no se encuentran solos.

JAMES:

Ayer vi la película que me dijiste.

GWEN:

¿Cuál? 

JAMES:

“Las canciones de nuestra vida”.

GWEN:

Sabes que no iba en serio, ¿verdad?

JAMES:

Ah. Pues me ha parecido un poco ridícula. Pero las canciones eran pegadizas. Me gustó la de la del piano. 

GWEN:

Creo que todas tienen piano. 

JAMES:

Era la de “na, na, na, na…”

Tararea una melodía sin sentido.

GWEN: 

¡Me estás mintiendo! ¡No has visto esa película! ¡Esa canción no existe!

JAMES: 

Lo raro es que no te hayas dado cuenta hasta ahora…

Gwen se muerde el labio inferior, evitando una carcajada. Él apoya la espalda en la hierba y cierra los ojos. Suspira, relajado.

JAMES:

Bueno, entonces ya sabes que puedes recomendarme cualquier película. No la voy a ver, pero te hago el favor de escucharte.

GWEN: 

“El favor”, claro… Sería un detalle precioso. Se me ha ocurrido que podrías ver la segunda parte de “¿Pillas la ironía?”.