Intento de valentía

Últimamente paso mucho tiempo abajo. Y hago muchos nudos. Nudos de todos los colores. Cuando consigo soltar un lazo rosa lo dejo aletear con libertad. Al observar cómo se ondea me asombro por su belleza. Pero crea formas que no conozco; proyecta sombras más grandes que yo. Torno la vista de nuevo a mis nudos.

Tantos colores me recuerdan a un campo de flores. Que es bonito, pero irreal. 

Sara.

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Fuente: weheartit.com
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Nota en el frigorífico

Trata de no reñir a la chica confusa. Bastante tiene con sentirse perdida. Deja que llore si lo necesita. Que viva, simplemente.

Si se agobia puedes decirle que estar así no es un pecado. Es una circunstancia. No es algo prohibido. Es una situación. Es un contexto.
Las emociones no son eternas. Salen y entran del cuerpo como olas del mar. Algunas golpean, causan dolor, hacen chocar contra la arena. Pero no impiden que te vuelvas a lanzar al agua de inmediato.
Las circunstancias a veces no se eligen. Te sientes como te sientes en un momento determinado. El cuerpo reacciona como se siente capaz de reaccionar. No es un aparato perfecto. A veces se encuentra sobrepasado, o no analiza correctamente la situación.

Es complejo y difícil de entender. Que no tenga prisa.

 

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Fuente: foliagemusic.bandcamp.com

Bailar durante la tormenta (2)

Lunes, 17 de septiembre de 2018, 0:14

Hoy ha acabado siendo un día guay.

Estoy alternando mi mirada entre la pantalla de mi móvil y las estrellas.

Me he tumbado a ver el cielo, aunque apenas se aprecian las estrellas.

Me entra la risa floja. No tengo sueño.

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Bailar durante la tormenta

Domingo, 16 de Septiembre de 2018, 16:41

Acurrucada en mi cama, abrazo a un cerdito de peluche.

Prácticamente no entra luz por la ventana porque he bajado las persianas.

Es aún temprano y deseo que fuesen más de las siete.

Cuando anochece comienza mi día.

No estoy cansada cuando he de dormir.

Los auriculares me susurran canciones de folk británico que hablan de mis sentimientos.

Cierro los ojos y trato de no imaginar. Entonces es cuando sueño sin pensarlo.

Mis pensamientos nadan libremente por mi cabeza y me encuentro a mí misma recordando escenas cotidianas.

Me choco de bruces con mi tranquilidad escondida.

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Fuente: giphy.com

Pos-imposible

No planeaba madrugar, pero el sol me ha despertado mirándome a los ojos. No fijamente, sino escondido tras las nubes.

Creía que no me apetecía leer. Sin apenas pensarlo, he continuado leyendo una historia que comencé hace una semana. Me he sentido inspirada porque la protagonista hacía atletismo tras un largo periodo de abandono. No percibo que esté traicionando al papel por descubrir relatos en formato digital

Ya no pretendía hacer ejercicio y he salido a dar un paseo. Llevaba camiseta de tirantes y he sentido las caricias de viento que soplaba sobre mis brazos.

Mientras desayunaba veía dibujos animados con diálogos ingeniosos.

Se trata de un buen día. Y solamente son las once de la mañana.

Como dijo un sabio una vez: “Todo y nada es pos-imposible” (que quizás no es la frase más apropiada, pero sí la más buena).

Sara.

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Fuente imagen: giphy.com

Primavera

A veces me da vergüenza ser sincera porque no quiero que piensen mal de mí. Me dan miedo los pensamientos que afloran en mi cabeza sin parar; tengo pánico a que comience en mi mente una primavera llena de rosas espinadas por lamentos del pasado y margaritas indecisas con pétalos infinitos (sí, no, sí, no…).
Aunque, al fin y al cabo, los pensamientos son solo flores. Las estaciones se pasan y las rosas y las margaritas se marchitan. O se arrancan.

Yo las recojo y formo con ellas ramos preciosos.

Sara.

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Fuente imagen: giphy.com

 

He aquí la cuestión…

Realmente, no sé en qué situaciones hay que intervenir. A veces he visto a alguien en apuros y me he quedado mirando desde la distancia, como un estúpido pasmarote. Mi cerebro no ha parado de debatirse entre el ayudo/no ayudo. Es raro. Porque si no haces nada te sientes como una mala persona, como alguien demasiado vergonzoso o inútil para prestar auxilio. Pero si prestas ayuda puedes molestar a quien está mal, y específicamente es esa persona quien te interesa que se encuentre mejor, ¿no?

A mí me ha pasado muchas veces, que me ha dado una bajada de tensión y me he tenido que tumbar en el suelo. Entonces ha empezado a venir gente y más gente ofreciéndose a comprar una botella de agua. En serio, todo el mundo quiere darte agua cuando estás mal, y eso está genial porque es un placebo muy efectivo, y te hace sentir cuidado.

Lo que ocurre es que cuando una multitud se aglomera y no para de preguntar puedes sentirte agobiado, porque tú te estás muriendo y te ves obligado a decir “no, me encuentro mejor”. Una leche. Te sientes fatal y sólo quieres cerrar los ojos y desaparecer.

Se me había ocurrido escribir sobre esto porque el otro día me encontré ante una situación así y me sentí súper mala persona porque no hice nada al respecto para no molestar. Luego llegué a casa y pensé “joder, Sara, eres una incompetente”.

Y, no sé, quizás lo soy. Pero no pasa nada. O sea, ahora no quiero que nadie se encuentre en la misma disyuntiva de si ayudarme o no.

Sara.

   Fuente imagen: yourfriendzz.tumblr.com